Cómo lidiar con personas difíciles


Tratar con personas difíciles puede resultar agotador. A menudo, formamos parte de un sistema en el que dependemos unos de otros para obtener resultados o llevar a cabo el trabajo. El simple hecho de intentar evitar a las personas difíciles no es la solución.

 

Los encuentros con personas difíciles no siempre son predecibles, y son precisamente los encuentros inesperados los que más nos desconciertan. Una habilidad clave en estas situaciones es ser capaz de mantener la calma y la serenidad. La mejor manera de mantener la calma es tomarse un segundo para analizar la reacción de tu cuerpo y centrarte mediante la respiración. 

No llegarás a comprender realmente el poder que tiene la respiración para desactivar la respuesta de amenaza de tu cerebro hasta que desarrolles una práctica habitual de respiración tranquila. Existen muchas aplicaciones y ejercicios en línea que pueden ayudarte a regular tu respiración en situaciones estresantes. La clave, sin embargo, es no esperar a encontrarte en una situación estresante para sacar a relucir tu estupenda técnica de respiración. Los mejores resultados se obtienen con la práctica diaria. Así, cuando te enfrentes a una situación estresante, te resultará más natural poner en marcha tu respiración relajante.  

Cuando nos sentimos atacados, solemos ponernos a la defensiva. Escuchamos con la intención de replicar, en lugar de escuchar para comprender. Es posible que no te apetezca escuchar cuando tienes que lidiar con una persona difícil. Sin embargo, si logras entender su punto de vista, quizá te resulte más fácil abordar sus inquietudes sin dejar de satisfacer tus propias necesidades. 

Una buena estrategia para tratar con personas difíciles es establecer vínculos. Puede que sea lo último que te apetezca hacer, pero la relación o el vínculo con otra persona es la base de vuestras interacciones. Esfuérzate por encontrar tiempo para charlar sobre temas ajenos al trabajo y conectar en torno a intereses o creencias comunes. Estos vínculos son fundamentales para crear un ambiente de trabajo colaborativo, incluso cuando te resulte difícil tratar con esa persona en otros aspectos. 

Piensa también en lo que tú aportas a la interacción. ¿Sueles sentirte atacado personalmente, evitas los conflictos o te dejas llevar por las emociones? Si te resulta difícil llevar a cabo este tipo de introspección por tu cuenta, quizá te convenga pedir opiniones a las personas de tu entorno. Puedes empezar por aquellas en las que confías y con las que te sientes seguro, y ampliar el círculo cuando estés preparado. Haz una evaluación de 360 grados, buscando deliberadamente comentarios no solo de personas amables, comprensivas y solidarias de tu círculo, sino también de personas con estilos de trabajo y opiniones muy diferentes. Mirarte a ti mismo a través de los ojos de los demás puede ser muy revelador y una excelente forma de crecer.  

Por último, quizá lo que necesites sea simplemente afrontar el problema de frente. Habla en privado con esa persona difícil para abordar el tema. Asegúrate de expresar con claridad tus sentimientos y tus experiencias al hablar de lo que ha ocurrido. Evita los insultos, los ataques y las acusaciones. No te andes con rodeos; sé muy claro sobre qué es lo que dijo o hizo que te resultó dañino o hiriente. Puede que sea la primera vez que alguien se toma la molestia de abordar el tema con esa persona, y es posible que esté dispuesta a cambiar, sobre todo si tenéis una relación consolidada. Por supuesto, no hay garantía de que responda favorablemente o de que le importe siquiera cómo su comportamiento te afecta a ti o a los demás. Al menos sabrás a qué atenerte con ella.  

Por la Dra. Siquilla Liebetrau, Psy.D., HSPP
Vicepresidenta de Servicios Clínicos
Bowen Health

 

 

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