Trastorno por consumo de sustancias
Las personas que padecen un trastorno por consumo de sustancias pueden ser conscientes de su problema, pero no ser capaces de dejarlo aunque quieran. Con el tiempo, desarrollan tolerancia a la sustancia y necesitan cantidades cada vez mayores para sentir sus efectos. Esta espiral descendente puede causar problemas físicos y psicológicos y, en algunos casos, puede provocar enfermedades graves e incluso la muerte.
Síntomas
Cuando el consumo ocasional se convierte en dependencia, y las ansias superan el deseo de reducir el consumo o dejarlo.
Incapacidad para completar tareas en el trabajo, la escuela o el hogar.
Consumo de sustancias en entornos de riesgo a pesar de los problemas conocidos.
Necesidad de cantidades mayores para obtener el mismo efecto o para evitar los síntomas de abstinencia.
Tratamiento
El primer paso es reconocer el problema. Las intervenciones de amigos y familiares preocupados suelen ser lo que lleva a las personas a buscar tratamiento.
El tratamiento del trastorno por consumo de sustancias requiere una combinación de medicación y terapia psicológica. Un enfoque terapéutico individualizado es lo más adecuado para una recuperación duradera.
Ayudar a un amigo o familiar
Aprenda sobre la dependencia del alcohol y las drogas.
Habla claro y ofrece tu apoyo.
Expresa tu amor y preocupación.
No esperes que la persona se detenga sin ayuda.
Una vez que un amigo o familiar esté recibiendo tratamiento, manténgase involucrado. Continúe mostrando interés por su recuperación satisfactoria a largo plazo.
Lo que no hay que hacer
No sermonees, des lecciones, amenaces, sobornes ni moralices.
Evite los llamamientos emocionales que solo pueden aumentar los sentimientos de culpa.
No encubras ni pongas excusas por su comportamiento.
No asumas sus responsabilidades para protegerlos de las consecuencias de su comportamiento.
No discuta con ellos cuando estén consumiendo alcohol o drogas.
No te sientas culpable ni responsable de su comportamiento; no es culpa tuya.
No te unas a ellos.
Alentarles en su camino hacia la recuperación y empoderarles para que se hagan responsables de ella es una de las cosas más valiosas que puedes hacer.
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